сценарий DISCRETA ENAMORADA

DISCRETA ENAMORADA.

Personas:

Belisa, viuda

Fenisa, su hija

El capitán Bernardo

Lucindo, su hijo

Hernando, criado

Gerarda, dama

Finardo, gentilhombre.

Acto primero.

Calle.

Escena 1.

Belisa y Feniza, tapadas.

Belisa. Baja los ojos al suelo,

Porque sólo has de mirar

La tierra que has de pisar.

Feniza. ¡Qué! ¿No he de mirar al cielo?

Belisa. No repliques, bachillera.

Fenisa. Pues ¿no quieres que me asombre?

Creó Dios derecho al hombre

Porque el cielo ver pudiera.

Los animales, que el cielo para la tierra crió,

Miren al cielo; mas yo

¿por qué he de mirar al suelo?

Belisa. Mirar al suelo podrás

Con un sólo entendimiento;

Que un honesto pensamiento

Mira la tierra no más.

La verguenza en la doncella

Es un tesoro divino;

Con ella a mil bienes vino,

Y a dos mil males sin ella.

Fenisa. No soy monja, ni profeso

Las liciones que me das,

Y si para atormentarme

Me trajiste al jubileo,

Más cumplieras tu deseo

Pudiendo en casa encerrarme.

Belisa. ¿Extremos haces agora?

Feniza. Pues, ¿no he de sentir, señora

Que por momentos me acabes?

Belisa. No recibas enojo.

Que doncellas y hermosuras

Son como las criaturas,

Que suelen morirse de ojo.

Hay mancebete en Madrid,

Que si te mira al soslayo

Hará el efecto del rayo.

Fenisa. El efecto me decid.

Belisa. Decía tu abuela honrada

Que una doncella altanera

Era en la calle una fiera

De cazadores cercada.

Piérdese cuando la alaban,

Ríndese cuando suspiran:

Que cuantos ojos la miran,

Con tantas flechas la clavan.

Fenisa. Pues, ¿cuándo se ha de casar

Una mujer nunca vista?

Belisa. Eso no ha de ser conquista;

Que es imposible acertar.

Fenisa. Pues, ¿qué ha de ser?

Belisa. Buena fama

De virtud y de nobleza.

Fenisa. Donde falta la riqueza

Mucho la hermosura llama.

Que ya no quieren los hombres sola virtud.

Belisa. Pues, ¿que?

Fenisa. Hacienda.

Escena 2. Lucindo, Gerarda y Hernando que se quedan en la calle no lejos de Belisa y Fenisa.

Gerarda. ¿Que soy tu querida prenda?

Lucindo. Así es razón que te nombres.

Gerarda. Galán de palabras vienes.

Fenisa (aparte). Este es Lucindo.

Gerarda. Luego ¿préciaste de lindo?

Lucindo. ¿De lindo? Donaire tienes.

Preciome de hombre.

Para un amante hablador

Soy a menudo cruel:

Que conmigo no hay chacota,

Por vista del gusto mío.

Ya te dije que tú eras mi querida prenda.

Gerarda. Vamos a poner esta tienda

A las indias del Perú.

Todas esas niñerías

De cuentos y de espejuelos

Para bobas son anzuelos.

Oro macizo de amor

Me han de dar, no plomo a mí.

Feniza (aparte). No me conoce este hombre,

Y! yo me muero por él!

(Sale Finardo)

Gerarda. ¿Ve aquel mancebo que viene?

Lucindo. Sí, veo.

Gerarda. Pues aquél tiene

De mis veras posisión.

Voyme, que me está aguardando. (Pasase a Finardo, se van).

Lucindo.Estoyme abrasando.

Hernando. Agua será menester.

¡Que nadie merezca amor

Sino en las libres mujeres!

Lucindo. (de pronto nota a Feniza). ¿Quién es aquella?

Hernando. Recelo

Que es la vecina Fenisa,

Pero tiene una giganta

Por madre.

Fenisa (aparte). Nunca mujer

Se puso a locura tanta.

¡A un hombre que no me ha visto

Ni se acuerda si nací

Quiero bien!

¿Cómo le daré ocasión

Para que el rostro me vea?

Amor mis cosas rodea…

Todas sin remedio son.

Hernando. Si vieses esta doncella,

Te doy la palabra, señor,

Que olvides tu loco amor,

Porque es sabia, honesta y bella.

Aunque no sé que he pensado de tu padre…

Lucindo. ¿De mi padre?

Fernando. Pero quizá con su madre

Casarse tiene pensado.

Lucindo. ¿Casarse mi padre agora?

Hernando. Habla y mira a esta señora

Que es de rara perfección.

Fenisa (aparte). Pasaré junto a Lucindo,

Dejaré el lienzo caer,

Y al dármelo, podra ser

Mire el alma que le rindo,

Que si a los ojos me mira,

Verá todo el alma en ellos.

Hernando. Mira aquellos ojos bellos

Donde amor de amor suspira.

Belisa. Vamonos, hija, que es hora

De recogernos a casa.

Hernando. Ya junto a nosotros pasa:

Mira su belleza ahora.

(Pasan Belisa y Fenisa, y ésta deja caer el lienzo).

Lucindo. Un angel me ha parecido.

Hernando. El lienzo se le cayo.

Lucindo. Quedo, darésele yo.

(alza el lienzo y se dirige a las damas). Que volváis el rostro, os pido.

Fenisa. ¿Qué es, señor, lo que mandáis?

Lucindo. Este lienzo se os cayó.

Fenisa. ¿A mí? Sospecho que no.

Pero esperad. (Desenfáldase y descúbrese).

Lucindo. ¿Qué buscáis?

Fenisa. Si tengo en la manga el mío.

Belisa. ¿Qué es eso?

Feniza. En ésta no está.

Belisa. ¿Que es eso?

Fenisa. El lienzo me da.

Belisa. ¿Pues es tuyo?

Fenisa. Eso es lo que estoy mirando. En ésta no está tampoco.

Fernando. Volver puede un hombre loco

Aquel mirar suave y blando.

Fenisa. Miraré las faldriqueras.

Belisa. Acaba. ¡Vamos, Fenisa,!

Fenisa. ¿Tiene unas randas?

Lucindo. Sí, tiene.

Fenisa. ¿Y encaje?

Lucindo. ¿No lo miráis?

Fenisa. Pues quiere vuestramerced

Que lleve lo que no es mío?

Lucindo. Señora, de vos le fío.

Fenisa. Si de aqueste lienzo acaso

Parece más cierto dueño,

Diréis que vivo en la calle de los Jardines…

Fernando. ¡Qué talle! ¡Qué gracia! ¡Qué rico brío!

Fenisa. En frente del capitán Bernardo Lucindo.

Lucindo. El mismo es mi padre.

Belisa. ¡Porfía! Vamos ya! (se van).

Escena 3. La casa de BELISA.

Fenisa. Golpes siento.

Belisa. Mira, Fenisa, quien llama.

Fenisa. Por entre la reja vi

El capitan tu vecino.

Belisa. Creo que me quiere bien.

Ya lo he mostrado desdén

Y querrá en bodas hablarme.

Y por tu vida, Fenisa,

Que no me estuviese mal:

Que es un hombre principal. (Fenisa se ríe).

Fenisa. Perdone, madre, esta risa.

Belisa. Loca, es un hombre muy rico

Y esta casa está sin hombre.

Seráte padre en el nombre.

No es otra mi prevención

Que ver en casa un varón

Que te guarde y honre a tí.

(entra el capitán Bernardo, muy galán, vestido a lo antiguo).

Capitán. Señoras, ¿puedo entrar?

Belisa. Agravio se nos hiciera,

Si vuestra merced no entrara,

Y en esta casa mandara

Como si en la suya fuera.

Belisa (dice a Fenisa en voz baja). Pena, Fenisa, me da

Que me cogiese de prisa.

¿Está bien puesta esta toca?

Fenisa. Nunca mejor te la ví.

Belisa ¿Tengo alegre el rostro?

Fenisa. Sí.

Belisa. ¿Parecete que provoca?

Fenisa. Sí, madre.

Belisa. ¿A qué?

Fenisa. A devoción.

Belisa. ¡Maldita seas, amén!

Nunca me has querido bien.

Fenisa. La verguenza de su amor

Te dará, madre, color.

Belisa (al Capitán). Ya, señor, podéis hablarme.

Capitán. Belisa, aunque duerme la edad con más pereza,

Yo me he animado a daros un marido

Tal como yo, que tengo menos años

De los que habréis, de verme, conocido.

Mi edad no es bien vuestra virtud ofenda:

Que estoy muy ágil, fuerte, como y duermo,

Y sé a un caballo gobernar la rienda.

Finalmente, se irá Lucindo por momentos fuera,

Suplicoos, pues, Belisa, humildemente,

Que me deis a Fenisa, vuestra hija,

Para que ella gobierne, manda y rija

La poca hacienda que ganó mi espada.

Que muy presto verá que no es cansada!

Belisa. ¿A mi hija, capitán,

Me pide vuestra merced?

Capitán. Y tendré a mucha merced,

Si esas manos me la dan.

Belisa. Pensé que vuestro deseo a quererme se inclinaba.

Capitán. No, Belisa.

Belisa. Alegre estaba…

Y lo estoy de lo que veo.

Hija, ya ves su intención.

Fenisa. (Al pensar un rato). Con tu honor y calidad,

Señor, mis años igualas.

Deja la humildad aquí,

Pues ya soy tuya.

Capitán. ¡Qué palabras tan dulces!

Que el sol de aquella boca de claveles

La nieve de mis canas me derrite.

Fenisa. Mil años os guarda Dios.

Yo no sabía que era vuestro hijo

Lucindo, un caballero que solía

Entrar en vuestra casa algunas veces.

Mi madre me lo dijo.

Y pues es vuestro hijo y vos mi esposo, que lo seréis, si Dios fuere servido,

y me diere salud para gozaros, que ya también es mi hijo…




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